¿Por qué usar un cepillo de dientes de Bambú?

Consumo Consciente/Impacto Positivo/Medio Ambiente

¿Por qué usar un cepillo de dientes de Bambú?

Análisis de ciclo de vida de un cepillo de bambú

La atmósfera es una capa de gases que recubre la tierra. Está compuesta principalmente de Nitrógeno (78%) y Oxígeno (21%), y el resto por gases traza (1%). La función principal de la atmósfera es retener parte de la energía que llega del Sol, calentando la tierra, sin el mismo, la temperatura promedio de la tierra sería 14°C menor a la actual.

Se conoce como efecto invernadero a este efecto de retención de energía. Los gases de efecto invernadero (GEI´s) son un grupo de gases traza que tienen un gran impacto en este efecto. El GEI traza más abundante es el dióxido de Carbono (Co2), y es el gas que liberamos a la atmósfera cada vez que quemamos combustibles fósiles, sea para energía, procesos productivos, transporte o cualquier otra actividad.

El CO2 representa menos del 1% de la composición de la atmósfera, pero su concentración ha ido aumentando por causas antrópicas a ritmo acelerado desde los inicios de la Revolución industrial. Los resultados de este aumento son el denominado “cambio climático”, responsable del aumento de la temperatura promedio de la tierra, acidificación de los océanos, aumento del nivel del mar, y otros impactos negativos en el ambiente.

Según el informe realizado por el Ingeniero Ambiental Salvador Della Rosa, los cepillos de dientes de bambú Meraki emiten durante su producción y distribución el equivalente a 37 veces menos CO2 (dióxido de carbono) que un cepillo plástico.

Este análisis nos permite conocer el gran impacto positivo de este cambio de hábito; el uso de cepillos de dientes de bambú. 

En la actualidad la consecuencia más visible y comunicada de la utilización de plásticos es el daño que tiene su desecho en el entorno marino. Plásticos y sintéticos son los dos tipos de basura marina más comunes. Sin embargo, existen impactos ambientales significativos y cuantificables a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. 

  • El cepillo de dientes de plástico está fabricado en su totalidad a partir de resinas termoplásticas. 
  • El cepillo de dientes MERAKI está elaborado a partir de bambú moso y cerdas de nylon. 
Cepillo de dientes Meraki

Los cepillos de dientes convencionales en su instancia de fundición suelen ser mezclados con diferentes tipos de plásticos lo que los hace prácticamente imposibles de reciclar. El polipropileno sintético es un tipo de plástico proveniente de las fracciones pesadas del petróleo. 

La especie de bambú utilizada para la elaboración de los cepillos es la phyllostachys edulis, comúnmente conocida como “bambú moso” o “bambú de invierno”. Se desarrolla principalmente en las provincias chinas. Esta especie de bambú tiene una de las tasas de crecimiento más altas del reino vegetal y no es alimento para los osos panda. 

La madera de bambú presenta una altísima resistencia y gran flexibilidad. Usualmente no es una plantación controlada sino silvestre, y al tratarse de un arbusto, no es necesario talarlo para obtener la madera. 

La principal ventaja de un cepillo de bambú reside en la cantidad de CO2 que la planta capta durante su proceso de crecimiento, que si bien no constituye en sí un proceso unitario del proceso productivo del producto, su aporte a los resultados globales del análisis es significativo. 

La fabricación de cepillos de dientes plásticos requiere del uso de petróleo, una materia prima que es conflictiva por su agotabilidad y por ser causante de numerosos desastres ambientales. 

Eligiendo los cepillos MERAKI liberas a la atmósfera 37 veces menos CO2 que con un cepillo de plástico convencional.

  • Sólo el 3% del producto es de material plástico, conforme declara el fabricante. 
  • El 58% del bambú cosechado se descarta durante el proceso productivo. 
  • Tanto el rechazo de la cosecha como el mango del cepillo de dientes biodegradable se combustionan para la generación de energía eléctrica
  • La utilización de bambú para la generación de energía en contraposición a combustibles significativamente más contaminantes produce un balance positivo al sistema de 0,779 kg de CO2 por kilogramo de producto incinerado. El producto a incinerar tiene un 10% de humedad por lo que solo el 90% en masa es útil. 

Podés ver el informe completo haciendo clic aquí

Por: Bony Medina basada en el informe realizado por el Ingeniero Ambiental Salvador Della Rosa

Imágenes: Meraki Sustentable / Eleanora Albasi – Unsplash

Comentario

  1. Trevor Woodgate

    Enhorabuena al equipo de esta web. Gran reflexión y artículo. Saludos!

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